ENTRE VIDRIO Y HORMIGÓN.
En un terreno de 1500 m², rodeado de pinos y eucaliptos, se ubica esta casa como un prisma de hormigón de 8 x 18 m, acompañando la pendiente natural y respetando los árboles preexistentes.
La vivienda parece emerger del terreno, con fachadas diferenciadas que responden a una organización funcional racionalista. Los sectores de servicio (cocina y baño) se orientan hacia el sur, brindando mayor privacidad y protección a los interiores.
La fachada norte, completamente vidriada, permite la entrada generosa del sol, ofreciendo vistas inigualables del paisaje circundante desde los espacios principales (estar, comedor, dormitorio). Los vidrios de este ventanal continuo reflejan el verde de los pinos, destacando los árboles y minimizando el impacto visual de la construcción.
Los tabiques y volúmenes de hormigón armado permiten que la cubierta tenga voladizos sin apoyos intermedios, funcionando como un plano horizontal que cubre todos los espacios. El hormigón visto se destaca como el material preponderante, otorgando carácter y solidez a la obra.
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